¿Hay algo que tenga que pagar todos los meses?
A Bambú, no: la página se paga una sola vez, queda a tu nombre y no tiene permanencia. Lo que sí necesita cualquier página para estar online es el dominio y el alojamiento — un costo anual, a tu nombre, que contratás donde vos quieras. Te ayudo a elegirlos y a dejarlos andando.
¿Voy a poder editarla yo, sin saber nada técnico?
Sí. Es la duda más común. Tu página se arma con módulos visuales: cambiar un precio, un texto o una foto te lleva menos de 3 clics. Y según el plan te queda una guía o un manual, para que no dependas de nadie.
¿En cuánto tiempo está lista?
En días, no en meses. El plazo exacto depende del plan y de qué tan listos estén tus textos y fotos: te lo confirmo en la primera conversación, antes de que decidas nada.
Vi páginas web por $50.000, ¿por qué la diferencia?
Una página de $50.000 te entrega un diseño. Esta te entrega un sistema para conseguir clientes: está pensada para que quien la visita te escriba al WhatsApp, y viene con medición para que sepas de dónde salió cada consulta. No es lo mismo verse linda que traer trabajo.
Ya tengo Instagram, ¿para qué necesito una página?
Instagram te descubre, Google te valida: antes de escribirte, tu próximo cliente te googlea. Si solo encuentra un perfil, dependés de un algoritmo que no controlás y de DMs que se pierden. Tu página es tuya, ordena las consultas y te las manda directo al WhatsApp.
¿Y después de la entrega? ¿Quedo atada a Bambú?
No. Te entrego las llaves: el sitio, el diseño y la base de datos son tuyos. Si algún día querés que te acompañe con el mantenimiento, existe como servicio aparte y opcional — nunca como condición.